Las vacunas que han sido aprobadas en todo el mundo han demostrado un buen perfil de seguridad, con pocos eventos adversos, la mayoría de ellos leves o moderados y resueltos en pocos días. Los más comunes son dolor en el lugar de la inyección y fiebre. También se han reportado cansancio, dolor muscular y dolor de cabeza, con menor frecuencia. Se han producido casos muy raros de anafilaxia (alergia grave) después de la vacunación, pero todos se han recuperado por completo. Es importante tener en cuenta que la anafilaxia puede ser causada por cualquier otra vacuna y otras sustancias, como el maní y algunos medicamentos.

Hay que tener en cuenta que siempre se pueden detectar eventos inesperados desde el momento en que se vacuna a más personas. Por tanto, el trabajo de farmacovigilancia debe ser riguroso. De todos modos, este riesgo es mucho menor en comparación con los peligros asociados con el propio COVID-19.

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